PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD

CHAMAMÉ | Patrimonio Cultural de la Humanidad

EL GRAN SAPUKAY

Este es el gran sapucay o sapukay de la nación chamamé, de la cultura argentina y de una basta región sudamericana:  «La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró al chamamé, la tradicional música y danza litoraleña como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su trascendental aporte a la cultura en todo el continente».

VIDEO-«KILÓMETRO 11» -TRÁNSITO COCOMAROLA-1940

 

 

Un abrazo cultural que «enchamiga naciones». Chamigo/a es una contracción de «che»(guaraní: mi) y amigo palabra de origen español, significa «mi amigo». Asi el chamamé que nació en Corrientes y  es  una expresión artística marcada por elementos guaraníes, afroamericanos y europeos, se expande también a las provincias de Chaco, el oriente de Salta, Misiones, Santiago del Estero, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe y desde la segunda mitad del siglo XX , debido a las corrientes migratorias internas comienza a introducirse en la ciudad de Buenos Aires, así como a las regiones del norte de Rio Grande do Sul, estado de Paraná, Santa Catarina y Mato Grosso do Sul (Brasil), el Noroeste de la República Oriental del Uruguay y el Centro y Sur de Paraguay, el este de Tarija (Bolivia) y la patagonia de Chile.

En cuanto a chamamé puede ser apócope de «mi amada» che-amamé. Respecto a los orígenes del vocablo chamamé, se conocen expresiones tales como: che ama mí; che amoa memê; che aimê amemê; che amamê aimê; che memê; che amô amemê; ñamo chamamê namê; che amamê; che amapê; etc. Isidro Mario Flores en su diccionario de la lengua guaraní, dice: «Chamamé, nombre de un pueblo formado por una de las tribus de guaraníes a la que erróneamente se les dice Charrúas». También se da la palabra chamamé como originada por la expresión che memé, que quiere decir «siempre yo» o «yo constantemente».

Sobre el origen del chamamé la profesora Olga Latour de Botas en un  artículo publicado en el diario “La Nación”, el 6 de Mayo de 1979, titulado “Origen del Chamamé”, otorga una fecha presumible de nacimiento, año 1821, donde se consigna la denominación de “chamamé” para una danza, treinta años antes de que la “polka” europea ingresara en el área guaranítica, y cien años antes de que Samuel Aguayo “bautizara” con el nombre de “chamamé correntino” a una canción grabada por él, y señalando que así había “nacido el chamamé”.

La candidatura, que fue impulsada por el Instituto de Cultura de Corrientes, fue  apoyada por el Ministerio de Cultura de Nación, la Comisión Argentina de Cooperación con la UNESCO (CONAPLU), y la Cancillería Argentina.

La postulación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad se sostiene en un informe de 25 páginas elaborado por un equipo técnico del Instituto de Cultura de Corrientes, que realizó encuentros y asambleas de participación pública en toda la provincia. Argentina inscribió ya dos candidaturas en la Lista mundial de Patrimonio intangible: la primera fue el tango como expresión cultural rioplatense. Esa candidatura fue conjunta entre Buenos Aires y Montevideo. La segunda, en el 2019, fue el Filete porteño, aprobada con apoyo de otros países durante la Convención de la UNESCO, celebrada en Namibia.

 

 

Los componentes clave del Chamamé son los siguientes:

  • Baile de «abrazo cercano»: un tipo de baile en el que los bailarines se abrazan uno al otro pecho con pecho y sus cabezas se entrelazan, bailando mejilla con mejilla a veces. No hay una coreografía fija: los bailarines siguen la música, adaptando pasos de baile, figuras, zapateo. El buen bailarín de chamamé inicia el zapateo cuando la música se presta a ello, realiza sus figuras y larga a la dama en sus floreos, solamente ante la invitación y/o sugestión del ritmo con sus distintos pasajes o matices. La danza puede ser alegre y animada o por el contrario, ser triste y alegórica.
  • Musiqueada: acto de celebración que incluye la fiesta, la invitación, la oración y el sapukay.
  • Sapukay: Fonación o llanto típico, acompañado de gestos y movimientos corporales, para transmitir sentimientos, emociones y sensaciones profundas, como alegría, tristeza, dolor y valentía.
  • Instrumentos: los instrumentos originales fueron el violín y la vihuela. Luego se incorporaron:

Guitarra: Fue popular entre la población criolla desde los tiempos coloniales. El dúo Jiménez-Pucheta la utilizó en sus primeras grabaciones discográficas de 1927.

Arpa: Instrumento criollo colonial. Desde 1930 Félix Pérez Cardozo desarrolló sus posibilidades interpretativas.

Verdulera: Arribó al litoral a mediados del siglo pasado con la inmigración centroeuropea. Su generalización entre músicos profesionales comenzó con Marcos Ramírez en 1936.

Mandolín: Popular desde principios de siglo el primero en grabar discos utilizándolo fue Emilio Chamorro en 1940.

Violín: Fue popular desde principios de siglo. Samuel Aguayo lo incorporó a su orquesta en 1930.

Armónica: Gozó de cierta popularidad desde principios de siglo. El santiagueño Hugo Díaz, destacado ejecutante del instrumento incorporó a su repertorio nativista, de la década  de 1940 que incluía temas litoraleños. Al igual que el armonicista rosarino Franco Luciani que tiene creaciones del litoral en su repertorio desde el 2010. Estos son reconocidos entre los mejores del mundo.

Flauta: La incorporó a su orquesta Samuel Aguayo en 1930.

Clarinete: Tras su incorporación por Samuel Aguayo, fue Valentín Escobar desde 1935 quien se perfiló como uno de sus destacados ejecutantes.

Contrabajo. Desde 1930 la orquesta de Samuel Aguayo contó con un contrabajista. Pero fue recién a partir de 1942 con su por parte de Ernesto Montiel, que su uso se generalizó.

Piano. Su inclusión,  no muy frecuente, en conjuntos litoraleños comenzó en 1930 con Samuel Aguayo. Y también el pianista santafesino Ariel Ramirez

Bandoneón. Tras su auge tanguero, fue el maestro Herminio Jiménez el primero en ejecutar con este instrumento música correntina, en 1930.

Batería. Herminio Jiménez incluyó bateristas en sus orquestas desde 1935. Teresa Parodi y Antonio Tarrago Ros en grabaciones de 1987, publicadas en el vinilo «Letra y Música».

Acordeón de tres hileras. Lo adoptó Marcos Ramírez en 1938.

Acordeón a piano. Su auge comenzó en 1940 con Feliciano Brunelli, quien incluyó chamamés dentro de su repertorio «característico».

Guitarrón. El primero en utilizarlo en actuaciones públicas fue Roberto Galarza en 1958.

Guitarra eléctrica. El primero en utilizarla profesionalmente fue Bartolomé Palermo, en 1959.

Acordeón cromático a botonera. Variedad de los instrumentos de fuelle cuyo primer impulsor fue el eximio Raúl barboza desde 1959.

Violoncello. El primero en utilizarlo fue Ramón Solans, hacia 1960.

Teclados. De incorporaron al sonido chamamecero con las experimentaciones tímbricas de «Pocho» Roca en 1972. Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros en grabaciones de 1987, publicadas en el vinilo «Letra y Música».

Sintetizador. Rodolfo Regúnaga comenzó a utilizarlo en 1976.

Requinto. Cordófono que en 1980 introdujo en el chamamé Juan Saccú.

Bajo eléctrico. Incorporado por Antonio Tarragó Ros en 1981.

Saxo. En 1982 Tarragó Ros lo incluyó en su conjunto.

Tumbadoras. Las adoptó el conjunto «Los Caú» en su variedad de «chamamé tropical» en 1982.

Raspador. Incluido por «los caú» en 1982.

Charango. Lo incluyó en sus grabaciones de 1985 el conjunto «Los Aguará».

Guitarra de doce cuerdas. La adoptó desde 1990 Ramón Ayala para sus interpretaciones como solista.

Cajón peruano. Lo incluyó entre sus instrumentos acompañantes el «Chango» Spasiuk en 1996.

  • Canto: tiene sus raíces en los cantos de adoración u oración. Posteriormente se diversificó y se combinaron los idiomas guaraní y español.
  • Atuendos: varían según el evento y el tipo de música. Para el hombre: Bombachas de las llamadas “batarazas”,  alpargatas, pañuelo al cuello, camisa suelta puede ser de color o clara, sombrero de ala ancha. Opcional: polainas de colores fuertes o rayadas, chaleco bordado. Para la mujer: Vestido floreado o de colores vivos que puede ser reemplazado por camisa y blusa, alpargatas, sus ropas serán adornadas con volados y cintas, enaguas blancas con puntillas, la pollera a la media pierna, las camisas de manga cortas o al codo, Su cabello en trenzas y suelen adornarlo con una flor detrás de la oreja o en la misma trenza
  • Lengua guaraní: los músicos pioneros de Chamamé eran de zonas rurales donde la lengua guaraní formaba parte de la comunicación cotidiana. Actualmente, la letra y la poesía de Chamamé se transmiten en el dialecto «yopará», que combina el español y el guaraní.

Primer Chamamé grabado

 

 

 

El primer chamamé grabado, que figura en los registros fonográficos, es «Corrientes poty» (1930) (La flor de Corrientes), compuesto por el pianista, director de orquesta  Francisco Pracánico (1898-1971), oriundo de San Fernando, provincia de Buenos Aires, con letra del poeta, escritor  Diego Novillo Quiroga, nieto del caudillo Facundo Quiroga (1899-1950),  e interpretado por el paraguayo Samuel Aguayo, grabado para la compañía norteamericana RCA Víctor.

El chamamé es una hermosa forma de vivir

Un chamamecero, el padre Julián Zini , dijo: «…El chamamé es una hermosa forma de vivir. ¿De dónde viene esa forma de bailar de nuestra gente de campo, que no tiene ni academia ni modelo? Cuando tratamos de indagarlo, descubrimos que nuestra área cultural se ensancha, que Corrientes es centro de un fenómeno que se extiende al Uruguay, al Brasil y al Paraguay.» «Nuestro pueblo – arriesga el Padre Zini – tiene un misticismo religioso, une la danza con el rezo, perdura fuertemente ensamblado por la cultura aborigen y lo metódicamente enseñado por las misiones durante 150 años». «Los que estamos en esto – aclara – no queremos arrogarnos el papel de investigadores; somos rastreadores y no por gusto sino por necesidad. Arrancamos de una exigencia primera, la de ser nosotros mismos. Cuando en el rastreo descubrimos elementos serios que nos reencuentran con la vida.

«¿Qué es el chamamé?- se pregunta el Padre Zini – yo diría que es una expresión cultural que trasciende la música. Es danza. Es expresión personal y colectiva. Cuando alguien puede expresar el sentimiento de todos en la música , en la letra, entonces brota el sapukay, atenazado en el alma».

 

 

Dentro de las justificaciones de la postulación el informe señala que el chamamé corresponde al encuadre de Patrimonio inmaterial definido por la Unesco, entendido como los “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que le son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”. El chamamé es expresión de la cultura correntina que reconoce en lo guaraní el componente central de la configuración de su identidad. Es una práctica que deja huellas, que enriquece la compleja herencia cultural que supo gestar, mantener y recrear la idiosincrasia local.

El chamamé fortalece valores tales como la identidad -práctica cultural compleja que se expresa tanto en la música como en la poesía y la danza, sentimiento que se canta y emoción que se baila-; -el chamamé se transmite de generación en generación, acompaña a las personas y los grupos en su migración-; y la integración -por su localización y características culturales puede ser considerado columna vertebral del Mercosur-, porque no solo cumple una función artística y de disfrute colectivo sino que se constituye transversal a la integración regional de países hermanos.

La comunidad “chamamecera” está formada por músicos, compositores, intérpretes, poetas, mezcladores y editores, además de bailarines y profesores de música y danza, quienes son los responsables de crear, interpretar y producir Chamamé. En ella la transmisión generacional tiene un papel significativo, ya que es habitual que una familia tenga músicos de segunda o tercera generación, bailarines, artesanos, modistas y luthiers, entre otros.

Este hecho debe fortalecer la importancia de esta expresión y todas las manifestaciones culturales argentinas y brindar un mayor reconocimiento a las personas, grupos y comunidades portadoras de las mismas.

 

 

Comparto toda la emoción, la pasión por este enaltecimiento, este gran momento de las artes musicales de esta parte del  continente y hago mías las palabras del cineasta  Tristán Bauer, ministro de Cultura de la Nación Argentina cuando dice «Para todos los que amamos el chamamé, el 16 de diciembre es un día de celebración y de júbilo. Nuestras más sinceras felicitaciones a la provincia de Corrientes y a todo el litoral. Y nuestro agradecimiento para todas y todos lo que trabajaron para que esta declaración tan importante sea posible. ¡Qué viva el chamamé! Esa música que nos pertenece a todas y todos los argentinos»(Luis Perrière)

Mi padre, Don Raúl Luis Perrière, artísticamente conocido como Luis Perrier «Coco», desde los medios de comunicación en donde se desempeñó, asumió un rol  trascendente en  la difusión de la música folklórica de Argentina, su paso por LT12 de Paso de Los Libres (Corrientes), le dejó un gran amor por el chamamé, por  LV7 (Tucumán) el reconocimiento a toda la música dominante el noroeste argentino, y de la emisora LT2 de la ciudad de Rosario (Santa Fé)  llevó a LT14 de Paraná el programa «Noches en Celeste y Blanco» que se emitía los lunes de 21:00  a 22:00 desde el salón  auditorio de la emisora pionera de la radiodifusión entrerriana, durante los primeros años de la década de 1960. Por donde desfilaron artistas de la talla de Los Leñeros, Los de Entre Ríos, Los Trovadores del Norte, Los Fronterizos, Carlos Di Fulvio, Herminio Giménez, don Atahualpa Yupanqui,  Los Hnos. Cuestas, Antonio Tormo, Huayna Sumaj, Los Hnos. Abrodos, Linares Cardozo, Julio Delgado,  Jorge Méndez, Victoria Berger «La cordobesita», entre otros. Fueron años trascedentes para el folklore de argentina. Nacía el Festival de Cosquín y por ese escenario las diversas corrientes folclóricas argentinas se hicieron presentes, dándose a conocer en el figuras del suelo entrerriano como Linares Cardozo, Miguel Codaglio, Los Hnos. Cuestas, Jorge Méndez, entre otras. Durante este decenio crea también el programa «Tardecitas Correntinas» que se irradiaba los domingos de 13:00 a 14:00, por LT14 Radio Gral. Urquiza de Paraná, con artistas en vivo, desde 1965 hasta los primeros años de la década de 1970. La audiencia de este programa abarcaba las provincias de Entre Ríos, Santa Fé, este de Córdoba,  y sur de Corrientes y Chaco. Otros nombres que desfilaron por el programa de radio y el hogar paterno fueron Ramón Merlo, Tarragó Ros, Mario Millán Medina, Abelardo Dimotta, Los Hermanos Cena, Raulito Barboza,  Isaco Abitbol, Cuarteto Santa Ana, Damasio Esquivel, Edmundo Pérez, Ricardo Zandomeni, y muchos más. Además. don Luis Perrier, por sus condiciones de conocedor del repertorio y animador profesional  fue el primer animador del  Primer Festival Nacional del Chamamé de Federal (Entre Ríos) en 1975. Este festival cumplió, en el 2020, 45 ediciones. Siendo éste el primer evento de gran nivel nacional para el género que nacido en Corrientes, probablemente en Yapeyú, es hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esa pasión chamamecera de mi padre quedó grabada a fuego en mi. Y todos los conocimientos artísticos del género me sirvieron para mis treinta años de actividad en la industria fonográfica de Argentina. Este aspecto fue un valor agregado a mi trayectoria en la misma. En lo personal debo confesar que lejos del pensamiento natural de que los artistas eran solo números, para mi, íntimamente, nunca lo fueron. Pude llevar delante mi impronta personal estableciendo para la labor profesional desde espacios de marketing, promoción y difusión, especialmente para los más desfavorecidos dentro del conglomerado de medios de la capital federal, precisamente los artistas provenientes del litoral. Si bien la tarea no era sencilla, porque existía una mirada indiferente, producto de la ignorancia del repertorio, pude realizar trabajos aceptables con Antonio Tarragó Ros, Ivoty, Mari Ofelia, José Octaviano Paquito Aranda, Los Hnos. Barrios (Martín, Ireneo, Tomás y Modesto), Los Hnos. Cardozo, Las Hermanas Vera, Emiliano Cardozo, Zitto Segovia, Monchito Merlo, Héctor Ballario, Teresa Parodi, El Chango Spasiuk por nombrar algunos nombres que me tocaron  trabajar entre los años’70 y 80, con los que viví una gran afinidad de identidad cultural y vinculo de amistad. Tuve la oportunidad de lanzar el primer disco promocional con la empresa Polygram, de la  primera «Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes» que fue presentado en programa especial por el locutor Juan Carlos Fernández, en Lt7 de Corrientes en la mañana del viernes 6 de septiembre de 1985. Ese día por la noche en el Estadio Club Sportivo Juventus  sede del  evento, se distribuyó un numero importante de vinilos gratuitamente dentro del festival y posteriormente se escucharía la inconfundible voz de Juan Carlos Cosarinsky  que estrenó su emblemático grito de apertura “Corrientes, Capital Nacional del Chamamé», al estilo del festival de Cosquín, que tantas veces le dio la espalda a esta fascinante música del litoral, de argentina, pero ahora con el payé del litoral. El payé es un vocablo de origen guaraní  y se trata de un hechizo para lograr un objetivo..

 

 

Dejó escrito el genial acordeonista Chango Spasiuk, por la red social Twitter, «Que el chamamé haya sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es algo hermoso  e importante para la Argentina; es un regalo, maravilloso. Nos invita asumir con mucho mas fuerza y responsabilidad, resignificar, estar atentos sobre este tesoro, sobre esta maravilla sobre la que estamos parados»

Nombres inolvidables del culto al chamamé

Además de los ya nombrados Don Mauricio Valenzuela, Don Mario del Tránsito Cocomarola o bien llamado el «Taita (Padre) del Chamamé», Don Isaco Abitbol, Don Ernesto Montiel, Don Alberto Dionisio «Camba» Castillo, Don Ramón Ayala, Don Emilio Chamorro, Don Pedro de Ciervi,  Don Armando Blas Riera, Don Edgar Emilio Estigarribia, Don Salvador Miqueri, Don Constante Aguer, Don Nicolás Antonio Niz,  Don Mateo Villaba, Don Osvaldo Sosa Cordero, Doña Ramona Galarza, Don Mario Millán Medina, El dúo Rosendo y Ofelia, Los Hermanitos Sena, Los Hermanos Cena, Don Mario Boffil, el cura Julián Zini, Roberto Galarza, Avelino Flores, Los de Imaguare, Coquimarola, Dúo Verón-Palacios, Los Alonsitos, Rolando Altamirano, El Negrito Schmidt, Oscar Burgardt, Ismael Torales, Tolato Trío, Hernán Crespo, Amboé, Mauricio y Simón Merlo, Luiz Carlos Borges, Los bohemios de Garupá, Itaquí,  la lista es extensa,  más aún si sumamos grandes nombres de los países que integran la nación chamamé.

El despliegue de la música en mi vida dejó dos experiencias vividas, maravillosas, el folklore, en especial el chamamé y la chamarrita, y el tango. Por esto y más ¡Mil gracias a la música!

Este es el ¡gran sapukay! de la música popular, la gran voz  del chamamé «mi amada» cultura y el amor a la vida.

 

 

 

Un chamamé y un homenaje a Zitto Segovia

Ramón Andrés Segovia, apodado «Zitto» Segovia, nació en Resistencia, Chaco (Argentina) el 19 de julio de 1953 y falleció Bella Vista, 8 de septiembre de 1989, cuando el colectivo que lo transportaba junto a otros músicos (Grupo Reencuentro) se desbarrancó sobre el río Paraná, perdiendo la vida. Fue un cantautor argentino, reconocido como figura emblemática de la música folclórica chaqueña. Hizo sus primeros pasos en el dúo Las Voces del Quebrachal, conformó en México el trío Los Huincas, y cuando falleció (a los 36 años) integraba La Nueva Trova Chaqueña. Su temprana muerte lo sorprendió mientras era indicado como una de las promesas renovadoras de la música litoraleña. En 1986 llegó su reconocimiento nacional cuando ganó en el Festival de Cosquín el premio a “mejor solista vocal masculino”. Su celebración más recordada es el premio de Revelación y Consagración que se le otorgó en el Festival de Cosquín de 1989.

Recuerdo a Zitto amante de su tierra, de los perfumes litoraleños, de su Resistencia natal, a quien conocí, traté y tuve el honor y la responsabilidad del lanzamiento de sus discos para  la empresa Polygram y bajo la etiqueta Philips (empresa madre) «El Varón que ya no Existe» (1986), grabado en Corrientes en los estudios Fonea y «Las Voces de mi Gente»(1987) grabado en los Estudios de la empresa Polygram de avda. Belgrano y San José, de la Capital Federal. La tarea promocional no fue fácil pues el rehuía de la capital federal. Y lamentablemente como dice la frase popular «Dios esta en todos lados pero atiende en la capital federal», lo que dificultaba llevar a cabo las pautas de marketing trazados y los lineamientos de promoción y difusión. Un gran talento chaqueño, con gran presencia, dominio en el escenario, un gran ser humano, amable, respetuoso, atento, y mejor persona.

Una interpretación que siempre tengo presente, elogiada por Teresa Parodi como la «mejor versión», es la de «Cacique Catán» con música de Don Mario del Tránsito Cocomarola y letra de César Rivero -el «Indio» Rivero- que escribió la letra en lenguaje mocoví, de 1956. Incluida en su disco de 1987 » Las voces de mi gente».

 

Video: «CACIQUE CATÁN»-ZITTO SEGOVIA-1987

 

 

 

RAULDELOSHOYOS.COM-SITIO CULTURAL–SIN  FINES DE LUCRO

Es fundamental  que los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales sean considerados un bien cultural.

La UNESCO ha elaborado recomendaciones para la salvaguardia de estos materiales como parte de la memoria
del mundo. Algunas políticas culturales han permitido tomar cierta conciencia de las pérdidas y cómo poder frenar el deterioro de los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales, sobre todo de aquellos que se encuentran en una irreversible obsolescencia como lo son los soportes analógicos, o los que tienen como soporte el papel. (Ver Textos fundamentales de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial 2003: https://ich.unesco.org/doc/src/2003_Convention_Basic_Texts-_2018_version-SP.pdf) La era digital que nos atraviesa permite disponer de novedosas herramientas que podemos aplicar para atesorar y resguardar todo, con la participación de la comunidad y decisiones políticas en la misma dirección

 

Cada música es una historia

En cada chamamé un pedazo de historia, un renglón de vida que los poetas y letristas componen bellamente para trenzar los renglones de tinta virtual y quedar mirándonos en este espejo musical del amor y los actos humanos. Y que no falte nunca el abrazo chamigo/a.

rauldeloshoyos.com es un sitio web NO comercial, por lo que los materiales publicados tienen como único cometido informar sobre la obra de Raúl Joaquín de los Hoyos, conocido artísticamente como Raúl De Los Hoyos, el tango, sus letristas e intérpretes, difundir el Patrimonio Cultural de Saladillo y entretener a toda persona que lee la página.

Raúl Joaquín de los Hoyos es Patrimonio Cultural de Saladillo (2018) y Ciudadano Distinguido Post Mortem (2019).

Luis Perrière

 

 

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4 comentarios

  1. Excelente al artículo sobre El Chamame , muy completo y refleja la mayoría de autores y músicos de la nación chamamecero . Muy bueno lo tuyo Luis !!!

    1. ¡Muchas gracias Mario! Es parte de mi vida, algo que me llena de emoción realmente. Llevo esta música en mi identidad litoraleña. He sido participe de muchas de las historias que se han escrito en el mundo de la música de nuestra Argentina. Gracias por tus conceptos, los aprecio y me alientan. Luis

  2. Buenísima la labor este articulo sobre el chamamé es muy grato ver los nombres de los grandes artistas chamameceros así como el recuerdo de su padre que tanto tuvo que ver con la difusión de esta maravillosa música ¡Viva EL CHAMAMÉ!

    1. ¡Muchas gracias Mabel! Es muy importante tener presente toda nuestra música y todos los nombres que hacen que hacen a este tesoro que embellece y le da notas de vida a cada uno de nuestros pasos por este suelo.

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