CARLOS JOSÉ PÉREZ DE LA RIESTRA
Charlo el vocalista que más grabó
Charlo ( Carlos José Pérez De la Riestra) es el vocalista argentino que más grabaciones realizó, superando los 1.100 registro fonográficos, incluyendo tangos y otros géneros musicales. Carlos Gardel, es el que le sigue con relación al número de creaciones de Raúl de los Hoyos que cantó. Nació el 6 de junio de 1907. Unos dicen en la estancia “La Piedad” otros señalan “El avestruz”, ubicada entre las estaciones ferroviarias Guatraché (La Pampa) y Avestruz (Puán-Buenos Aires), en la provincia de La Pampa. Al no existir Registro Civil en el lugar, sus padres recién lo anotaron cuando se instalaron en el partido de Puán.

Falleció en Buenos Aires el 30 de octubre de 1990. Fue cantante, músico, pianista, actor y compositor argentino. El ingeniero Enrique del Ponte, unos de los propietarios, le sugirió el seudónimo Charlo, derivado de Charles (Carlos). Se lo conoció por los seudónimos «El cantor de las mil novias» y «El Dandy del Tango».
Escribe Vicente Ramón Ciappina, para el diario de Bahía Blanca «La Nueva Provincia»(6/02/1995) «Numerosos investigadores y estudiosos del tango coinciden que su nombre era Carlos José Pérez De la Riestra. Habiendo llegado a nuestro poder su partida de nacimiento, constatamos que su padre lo inscribe como Carlos José Pérez. El Jefe del Registro Civil, escribió que ´ante mí está el declarante que dice llamarse Carlos Fidel Pérez de 28 años y que a su vez es hijo de José Pérez e Ignacia Barrientos.´ Su esposa -la madre del cantor y autor- figura como Teresa Urdinola (Fredenoso) de 33 años. ¿De dónde salió De la Riestra?» Es improbable, y no tiene sentido, que su padre lo hubiera seccionado para quedar simplemente Pérez. «Quienes conocieron a Charlo, sin dejar de admirarlo, comentaron que le gustaba alardear y no es extraño que por cuenta propia transformara su apellido simple en compuesto» (…) «En síntesis: hasta que alguien pueda rebatir esa partida de nacimiento, Charlo se llamó Carlos José Pérez Urdinola.» «Quizás insatisfecho con la humildad de su apellido, Pérez, le añadió un pretencioso «de la Riestra», erróneamente dado por bueno en reseñas y biografías». (Julio Nudler en «Todo Tango»)
El apellido Urdinola tiene su origen en el País Vasco, específicamente en un solar del valle de Oiartzun (Guipúzcoa). Es un apellido toponímico que significa «ferrería» o «edificación rural», derivado de los vocablos vascos urdin (hierro, ferretería) y ola (fábrica, taller). De su solar original, se extendió a otras regiones como Aragón y, posteriormente, a América. Históricamente, está asociado a linajes de antigua nobleza y a complejas tramas familiares en algunos territorios.
De ascendencia vasca al igual que Raúl de los Hoyos, desde los ocho años, Charlo mostró que estaba dotado para la música, por lo que por indicación paterna realizó los primeros estudios de solfeo y piano en el Conservatorio Santa Cecilia, de Puán (Buenos Aires), conducido por Alejandro Leone.
«Lo primero que toqué fue el violín, de oído. Después fue la guitarra. Luego, chapurreaba (de forma imperfecta) -más bien destrozaba- el piano, que era el instrumento estudiado por mis hermanas mayores. Fue así como me hicieron estudiar a mí también. A los ocho años, mi profesor -yo estudiaba en el Conservatorio Santa Cecilia, de Puán- le dijo a mi padre que tenía que prepararme para dar tercer año …».
Una vez terminados los estudios primarios fue enviado a un internado de La Plata para cursar el colegio secundario, y en 1922 la familia se instaló en el barrio porteño de Belgrano. Tiempo después se mudan al proletario barrio de San Cristóbal sur.
Video – «QUEMÁ ESAS CARTAS» – CHARLO con FRANCISCO CANARO Y SU ORQUESTA – 1928 – Letra del comediógrafo y escritor MANUEL ROMERO
Inicio de la vida artística como Charlo
En una entrevista, rememoró su formación y primeros pasos: «Lo primero que toqué fue el violín, de oído. Luego pasé a la guitarra. Después, más que tocar, maltrataba el piano, que era el instrumento que estudiaban mis hermanas mayores. Así fue como también a mí me hicieron estudiarlo. A los ocho años, mi profesor —yo estudiaba en el Conservatorio Santa Cecilia de Puán— le dijo a mi padre que me preparara para dar tercer año… Allí seguí hasta terminar la primaria a los diez. Entonces me enviaron a un internado en La Plata para hacer el secundario. Pero una vez en La Plata, los fines de semana nos escapábamos a Buenos Aires con un grupo de compañeros. Empecé a ir a la radio y a interesarme por cantar. Mi oportunidad llegó en una fiesta de fin de curso, en el cine General Belgrano de la calle Cabildo, donde acompañé al piano. Allí estaban los dueños de Radio Cultura, los señores Del Ponte y De Bari, quienes me invitaron a mí y a otro muchacho a actuar en su emisora».
Aunque en sus inicios actuaba como «Príncipe Azul», fue Enrique Del Ponte quien lo bautizó con el nombre que lo haría famoso: Charlo. El cantante recordaba así el momento: «Todo surgió en 1924, cuando debuto en LS4 Radio Cultura. Enrique Del Ponte, el director, me sugirió que me cambiara el nombre, porque el mío (Carlos José Pérez De la Riestra) era demasiado largo. Un día me preguntó: ¿No te gustaría Charlo?. Acepté de inmediato. No por el nombre en sí, que me daba igual, sino porque no quería que mi familia se enterara. Para entonces ya nos habíamos radicado en Buenos Aires y yo… tenía que seguir mis estudios». Charlo debutó en Radio Cultura tocando el piano y cantando.
Charlo dejó su carrera universitaria para dedicarse al canto. Recordó en diferentes entrevistas aquella decisión crucial: «Estuve a punto de graduarme de abogado, pero abandoné. Mi padre me planteó un ultimátum: O te inscribes en la Facultad, o olvídate de que esta es tu casa. En realidad, yo ya había dejado los estudios mucho antes. Ahora, reflexionando, creo que mi padre fue demasiado blando al permitirme hacer lo que yo quería. Son cosas que ya no tienen remedio; me habría recibido muy pronto. Aun así, soy muy feliz con el camino que tomé, no me arrepiento. Si tuviera que empezar de nuevo, repetiría mi elección».
Fue el vocalista que más grabó, en una parábola discográfica iniciada en 1925 y concluida en 1967. En todo ese período supera las más de 1100 canciones.
Sin embargo, el grueso de sus registros se concentran en apenas cuatro años, de 1928 a 1931. En muchas de esas versiones alcanza un nivel similar al de Carlos Gardel. Para el periodista Julio Nudler es el canto más importante que dio el tango, después de Gardel.
El “jailaife” (del inglés high life) o “cajetilla” (del lunfardo –señorito bien-) graba su primeros discos para el sello Electra. Su propietario, era Alfredo Améndola, tío de Juan D´Arienzo, donde quedaron registrados veinte temas, entre ellos cuatro con letra y música del propio Charlo, acompañado en guitarras por Vicente Spina y Miguel Correa y «Con alma y vida» con música de Raúl de los Hoyos y letra de Emilio Fresedo. Primera versión cantada de la creación del pianista de Saladillo.
Video – «CON ALMA Y VIDA»-CHARLO-(ESTRIBILLISTA)-ORQ.FRANCISCO CANARO-1928 – Letra de EMILIO FRESEDO

Ese mismo año, 1925, es contratado por el sello Víctor, y en su primer disco dejó registrados dos tangos suyos con letra de Celedonio Esteban Flores, «Costurerita» (A) , y con letra de Francisco Brancatti, aunque no figura en el marbete, el tango «Pobre varón» (B). Firmaba las canciones como Carlos Pérez.
En 1927 el representante Miguel Bucino, le informó que Francisco Canaro quería grabar con él, en el sello Disco Nacional- Odeón, dado que Charlo se había desvinculado de la casa Víctor y ya había grabado para «Odeón» con la orquesta de Roberto Firpo, aunque esos discos nunca salieron a la venta. La propuesta de Canaro, quien -según Charlo- fue a verlo para que reemplazara a Roberto Díaz, como estribillista de su orquesta, le pagarían treinta pesos por cada estribillo cantado, y su nombre no figuraría en las etiquetas, tal como era costumbre hasta los primeros años de la década del ’40. Recién cuando se reeditaron esas grabaciones en formatos distintos a los discos de 78 r.p.m., pudo rescatarse, en algunos casos los nombres de los estribillistas. Charlo también realizó grabaciones con la orquesta de Francisco Lomuto, que era artista del mismo sello.

Es curioso el maltrato que al debían exponerse los cantantes al momento de grabar como estribillistas (cantantes que interpretaban solo el estribillo de una canción).
La actividad desarrollada fue intensa. Ensayaba todos los días durante cinco horas, y practicaba vocalización con su maestro de canto Enrico Castronuovo.
Su performance, fue única, grababa con Canaro, con Lomuto y como solista. Tres veces semanales actuaba en radio, y en los fines de semana se presentaba en los principales cines de la Capital y sus alrededores.
Sabía que tenía pinta, y también sabía que había que alimentarla y explotarla. Siempre cuidó el detalle; jamás nadie lo vio descuidado, sin afeitar o despeinado. Fue un precursor en esta actitud, y hoy cualquier foto suya que se tome al azar lo demuestra: Charlo fue imitado, y hasta hubo una moda Charlo, que tenía que ver con el moño, con el saco con traba o «cazadora», el gacho gris (sombrero fedora de ala ancha y flexible), los guantes de cuero y otras prendas del cantante. «Los sastres me pedían mis modelos para incluirlos en sus figurines», recordaba en un ciclo de radio Excelsior, en 1968, en el que historiaba su vida.

Uno de los guitarristas que lo secundó fue nada menos que Edmundo Rivero, a quien impulsó en los 30 para que se lanzara como cantor, y quien se convirtió en su gran amigo hasta el final de sus días.
La última actuación de relevancia la realizó ante el público de Buenos Aires, en 1973, con la orquesta de Osvaldo Requena. Interpretó dieciséis obras suyas conocidas, y dos estrenos: «Tango de la ausencia» y «Diquero». Posteriormente, y hasta pocos años antes de su muerte, cantó en café concerts acompañado al piano por el maestro Virgilio Expósito.
A pesar de la intensa labor artística que siempre desarrolló, Charlo encontró tiempo para preocuparse por la suerte de los que dedican su vida al espectáculo, y trabajó en demanda de mejores condiciones laborales para los músicos, los cantantes y demás integrantes del varieté. Esto lo llevó a ocupar la secretaría general de la Unión Argentina de Artistas de Variedades.
Video – CON ALMA Y VIDA – CHARLO con el acompañamiento de los guitarristas SPINA Y CORREA – Letra de EMILIO FRESEDO
Su vida sentimental
Carlos José Pérez de la Riestra, conocido artísticamente como Charlo, fue no solo una voz emblemática del tango, sino también un personaje cuya vida sentimental y personal estuvo marcada por episodios históricos, el exilio y encuentros significativos. Apodado por la prensa de su tiempo como “el cantor de las mil novias”, su imagen pública fue la de un galán, aunque sus relaciones más duraderas reflejan vínculos profundos y circunstancias complejas.
En 1952, Charlo contrajo matrimonio con la actriz y cantante Rosa Herminia Gómez, conocida como Sabina Olmos, a quien había conocido durante el rodaje de la película “Carnaval de Antaño”. Sin embargo, la vida de la pareja dio un giro drástico tras el golpe de Estado de 1955, cuando Sabina Olmos —debido a sus ideas políticas— fue prohibida por la dictadura de la autodenominada Revolución Libertadora. Ambos debieron exiliarse y realizaron giras conjuntas por América y España. En Europa, durante la década de 1950, presentaron juntos el espectáculo “Estampas de Hispanoamérica”. El matrimonio se disolvió en 1967.
Posteriormente, entre 1977 y 1987, Charlo convivió con Susana Virginia Álvarez, hija del reconocido músico y escritor Alberto Álvarez Romero (integrante del Dúo de Los Hermanos Álvarez). Durante esos años, Charlo trabajó junto a su padre en una iniciativa clave para que los músicos pudieran acceder a una jubilación específica, logro que se mantiene vigente hasta la actualidad.
Un nuevo capítulo en su vida sentimental comenzó en 1987, cuando conoció a la artista plástica, diseñadora de joyas y compositora japonesa Akiko Kawarai, quien se convertiría en su última compañera. De acuerdo a diversas crónicas, la relación inició mediante correspondencia epistolar y se consolidó cuando Charlo le envió a Japón un casete con el siguiente mensaje: “Venga a Argentina, sino voy para allá”. Akiko Kawarai decidió entonces abandonar su país junto a sus seis gatos para radicarse definitivamente en Argentina, donde vivió junto al cantante hasta su fallecimiento, ocurrido el 30 de octubre de 1990.
José Razzano, la representación artística Charlo
Tras una destacada carrera como cantante y compositor, José Razzano, mitad del célebre dúo Gardel-Razzano, vio interrumpido su camino artístico en 1925 debido a problemas de salud que lo alejaron de los escenarios. Sin embargo, su profundo conocimiento del medio y su pasión por la música lo llevaron a reinventarse como representante de artistas, rol en el que brilló al descubrir y guiar talentos como Charlo (Carlos José Pérez de la Riestra).
Razzano no solo gestionó la carrera del joven cantante, sino que también fue un mentor clave. Antes de la primera gira importante de Charlo, le entregó un consejo que marcaría su futuro: «Esta es tu oportunidad; vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar». Estas palabras, cargadas de confianza, resonaron en Charlo, quien las convirtió en premisa para una trayectoria multifacética como cantante, pianista, director de orquesta, actor y compositor, consolidándose como una figura indispensable en la música popular rioplatense.
Video – DOS OJOS NEGROS – CHARLO con FRANCISCO CANARO y su ORQUESTA – Letra del poeta NICOLÁS OLIVARI
Charlo grabaciones
Charlo realiza 18 grabaciones de 16 obras de Raúl de los Hoyos:
1 – “Con alma y vida”, tango con letra de Emilio Fresedo, grabado con acompañamiento de guitarras para el sello Electra (1925). En 1925, Vicente Spina y Miguel Correa fueron los guitarristas que acompañaron a Charlo, con 20 años de edad, en sus diez primeros discos, dejando 20 temas grabados para el sello Electra, utilizando el sistema acústico.
2 – «¡Sonsa!», tango con letra de Emilio Fresedo, grabado con acompañamiento de guitarras para el sello Electra (1925). En 1925, Vicente Spina y Miguel Correa fueron los guitarristas que acompañaron a Charlo, para el sello Electra, utilizando el sistema acústico.
Grabaciones realizadas por CHARLO para Disco Nacional-Odeón:
3 – “Dejá que la gente diga», grabado el miércoles 7 de marzo de 1928 con letra de Luis Bayón Herrera.
4 – ”Quemá esas cartas”, el miércoles 7 de Marzo de 1928 con letra del comediógrafo Manuel Romero.
5 – “El Carrerito(Chiche ,Moro, Zaino)” , tango grabado el miércoles 25 de abril de 1928 con letra de Alberto Vaccarezza.
6 – “Con alma y vida”, tango registrado el martes 25 de setiembre de 1928 con letra de Emilio Augusto Oscar Fresedo.
7 – ”Bajo el Beso de la Luna” ,tango grabado el miércoles 21 de noviembre de 1928 con letra de José Eneas Riú.
8 – “Maldonado”, tango con dos grabaciones: el martes 10 de diciembre de de 1929 y el viernes 2 de mayo de 1930 con letra de Alberto Vaccarezza.
Video – BAJO EL BESO DE LA LUNA – CHARLO con FRANCISCO CANARO y su ORQUESTA – 1928 – Letra del médico rural, comediógrafo y escritoR JOSÉ ENEAS RIÚ
9 – “Atorrante”, tango, tema central del sainete «El conventillo de la paloma» de Alberto Vaccarezza. que tiene dos grabaciones. Una con Francisco Canaro y su orquesta hecha el miércoles 10 de abril de 1929.
10 – «Atorrante», Esta es la segunda versión realizada con la orquesta de Francisco Lomuto grabado el lunes 6 de mayo de 1929.
11 – «Escuchame, che globero», tango con Francisco Lomuto producida el viernes 5 de julio de 1929 con letra del periodista, poeta, director de teatro Pablo Marcelino Suero (1898-1943).

12 – «Dos ojos negros», tango grabado el lunes 24 de marzo de 1930 con letra del destacado poeta y escritor argentino Nicolás Olivari (1900-1966).
13 – “Entre un cubano y un san Martín”, fox-trot registrado el miércoles 29 de Octubre de 1930.
14 – «Fondín de Pedro Mendoza» tango grabado el miércoles 5 de noviembre de 1930, con letra de Ivo Pelay y Luis César Amadori.
15 – «Tirá las llaves», tango grabado el miércoles 3 de diciembre de 1930 con letra de Magdalena Hardoy de Rivarola.
16 – «Cartas de amor,» vals grabado el viernes 5 de diciembre de 1930 con letra de Luis César Amadori.
17 – “Levanté los ojos para mirar el cielo”, tango grabado el sábado 12 de diciembre de 1931 con letra del dramaturgo boliviano Mario Flores Velazco (1901-1963).

Video – «ATORRANTE» – TANGO – CHARLO – (ESTRIBILLISTA) – ORQ. FRANCISCO CANARO – 1929 – Letra del comediógrafo y escritor ALBERTO VACCAREZZA
Los letristas de Raúl De Los Hoyos
Es una constelación de talentos de primera línea literaria, cultural, artística y periodística de la década de 1920. Estos, son figuras notables que colaboraron o requirieron del alto nivel y prestigio alcanzado por el pianista y compositor Raúl de los Hoyos, cuyas obras fueron inmortalizadas por Charlo, “El Dandy del Tango”.
Charlo, que poseía una voz clara, suave y aterciopelada, de afinación impecable y fraseo elegante, llevó al disco temas que hoy son patrimonio cultural. Pero detrás de cada uno de ellos, había un letrista de primera línea, muchos de ellos famosos en teatro, cine, prensa y literatura:
Luis César Amadori
Periodista, letrista, escritor, poeta, director de cine y autor teatral, guionista, escritor, músico, y productor Amadori, una importante relevante de la industria del entretenimiento durante más de 30 años. Aportó dos joyas al núcleo de creaciones de Raúl De Los Hoyos «El hijo de música»: “Cartas de amor” y “Fondín de Pedro Mendoza”. Su pluma, cultivada en el melodrama y la crónica social, dotó a los tangos de un aire narrativo, casi cinematográfico. En “Cartas de amor” relata que aunque el desengaño y el paso del tiempo puedan cubrir de olvido los detalles de un primer amor, la esencia de ese sentimiento puro y juvenil perdura para siempre dentro de uno, como un testimonio de que la capacidad de amar con intensidad es lo que verdaderamente mantiene viva la juventud del alma. En “Fondín de Pedro Mendoza” cuenta un drama que se sitúa en el Barrio de la Boca (Buenos Aires), cuna del tango, en la calle Pedro Mendoza. Es un tango canalla y dramático, típico de la época, donde el puerto, el alcohol, el amor traicionado y el crimen son motores narrativos. El fondín representa ese microcosmos portuario donde se condensan todas las tragedias humanas. En resumen: Es la confesión de un hombre que, diez años después de un crimen pasional, vuelve al único lugar que lo entiende y lo condena para reafirmar que, aunque todo cambió, su alma sigue presa del mismo dolor. El fondín es a la vez su hogar simbólico y su cárcel sentimental.
Mario Flores Velazco
De él proviene “Levanté los ojos para mirar al cielo”, un título que resume la desesperanza y la búsqueda de redención tan propia del tango canción. Velazco plasmó esa mirada hacia lo alto, cuando el suelo duele.
Magdalena Hardoy de Rivarola
Una de las pocas mujeres en un mundo dominado por hombres, firmó “Tira las llaves”. Su presencia rompió moldes y su letra llevó el despecho y la decisión femenina al centro del relato tanguero.
Nicolás Olivari
Cuyo seudónimo era Diego Arzeno, integrante del grupo Boedo, para la época era un poeta vanguardista, periodista, autor teatral y bohemio, Olivari escribió “Dos ojos negros”. Su estilo directo y a veces descarnado reflejaba la influencia del grotesco criollo y la poesía moderna. Esta obra es la esencia del drama amoroso de la vida misma y qel escenario tanguero, una pasión que se vive como necesidad vital, expresada en un registro de humildad extrema y desgarro emocional. La relación no se presenta como un intercambio entre iguales, sino como una supervivencia emocional que depende de la gracia del ser amado.
Pablo Marcelino Suero
Con “Escuchame che globero”, Suero llevó al tango el habla coloquial, el diálogo callejero y una imagen costumbrista que conectaba con la vida cotidiana del porteño. Denuncia la hipocresía social de quienes construyen una identidad falsa para ocultar su pobreza o ganar estatus, especialmente en el contexto de las relaciones amorosas. Es un retrato satírico del porteño fantasma, que sobrevive contando cuentos y vendiendo humo, mientras la realidad, un puchero vacío, lo delata.En el estilo de Pablo Suero: crudo, coloquial y cargado de sarcasmo, con un vocabulario típico del lunfardo y la calle porteña de los años 20.
Alberto Vaccarezza
Uno de los grandes dramaturgos del sainete argentino, autor de “El conventillo de la Paloma”. Para De los Hoyos escribió tres temas memorables: “Atorrante”, “Maldonado” y “El carrerito (Chiche, Moro, Zaino)”, para tes de su obras. Sin duda alguna la más importe «Atorrante» tema central del «Conventillo de la Paloma», su obra cumbre. Vaccarezza trasladó al tango el color y los personajes del arrabal, con humor, crudeza y compasión. Vaccarezza, en el «Conventillo de la Paloma» fija su mirada de dramaturgo del sainete criollo, construyendo una parábola sobre la ingratitud y la justicia poética. El tango «Atorrante» no solo critica la doble moral del hombre que olvida sus raíces, sino que también reivindica la dignidad silenciosa de la mujer pobre y abandonada, al tiempo que anuncia que el desprecio a los propios orígenes y el daño a quien nos ama tarde o temprano se pagan con la misma moneda: el desamparo. En el contexto de El conventillo de la Paloma, este tango, interpretado en la obra originalmente por Libertad Lamarque y luego por Tita Merello, funciona como un microdrama social que refleja las tensiones entre la pobreza y la aspiración, la lealtad y la traición, tan propias del mundo del arrabal porteño que Vaccarezza retrató con crudeza y compasión. El tango «El carrerito (Chiche, Moro, Zaino), creado para el sainete «El corralón de mis penas» (1928) es un tango que celebra la felicidad sencilla de un carrero, con su tropilla «El picaflor», sus caballos Chiche, Moro y Zaino, y el amor que transforma el hogar en un paraíso. No hay drama, ni desengaño, ni fatalismo (tan común en otros tangos). Hay, en cambio, un cuadro de paz conyugal, trabajo honrado y alegría en los detalles pequeños: el chiflido, el clavel, el tango después de cenar.El corralón, el lugar de partida y de llegada, que podría ser un lugar de «penas» (como sugiere el título del sainete), se convierte aquí, a través de los ojos del carrero, en el escenario de su dicha más completa. Es un tango optimista y cálido, una pintura de la realidad laboral de esos años, que pinta el ideal de la felicidad porteña humilde. Una obra de repercusión internacional.
José Enéas Riu
Firmó “Bajo el beso de la luna”, un tango romántico y evocador, donde la noche y el sentimiento se funden en versos de una sensibilidad lírica notable en un cuento tragicómico del suburbio, donde el honor mal entendido y la pasión ciega llevan a un final sin héroes. Riu pinta un cuadro crudo y poético a la vez, recordándonos de que, en el mundo del tango clásico, el amor y la muerte suelen bailar abrazados.
Emilio Augusto Oscar Fresedo
Hermano del director de orquesta Osvaldo Fresedo, letrista y compositor, también aportó letras como “Con alma y vida” y “¡Sonsa!”. Los Fresedo representaban la elegancia y el refinamiento musical del tango de salón.
Manuel Romero
Autor importante en la escena teatral de la década, fue uno de los directores más prolíficos e influyentes del cine clásico argentino, especialmente a través de la productora Lumiton y creador de revistas, escribió “Quemá esas cartas”. Romero sabía como nadie mezclar picardía, emoción, romanticismo y ritmo, llevando el tango al teatro y el teatro al tango. El tango «Quemá esas cartas» es un lamento por una vida desperdiciada en la superficialidad, y una poderosa reflexión sobre cómo las decisiones egoístas y frívolas de la juventud pueden conducir a un arrepentimiento insoportable en la soledad de la vejez. La hoguera de cartas simboliza tanto la frivolidad inicial como la autoinmolación final de quién quemó, literal y metafóricamente, su propio corazón.
Luis Bayón Herrera
Dramaturgo, guionista y director de cine, autor de “Deja que la gente diga”. La letra celebra un amor consciente, elegido y emancipador que se niega a ser envenenado por las habladurías. Es un himno a la autonomía afectiva y una crítica social disfrazada de romántica rebeldía: el verdadero amor no teme, no pide permiso y se ríe de los envidiosos. Bayón Herrera, con su estilo teatral y directo, logra un mensaje a la vez combativo y romántico, típico de la picardía porteña de los años 20-30
El legado: un diálogo entre música, letra y voz
Raúl de los Hoyos supo rodearse de este equipo excepcional de creadores, entendiendo que el tango no era solo ritmo, sino poesía hecha canción. Charlo, con su dicción perfecta y su tono aristocrático pero emocional, fue uno de los grandes intérpretes que incursionó por la linea creativa del «Hijo de la Música» para darles vida.
Estos letristas —periodistas, poetas, comediógrafos— no escribían desde el margen; estaban en el centro de la vida cultural de Buenos Aires. Sus versos hablaban de amores perdidos, noches de arrabal, sueños rotos, pero también de humor, ironía y resistencia. Eran cronistas de una ciudad que se transformaba a toda velocidad.
Hoy, cuando escuchamos “Cartas de amor”, “Atorrante” o “Quemá esas cartas”, no solo resuena la música de De los Hoyos o la voz de Charlo: resuena también la pluma de Amadori, la ironía de Vaccarezza, el temple de Hardoy, el costumbrismo de Suero. Fue una colaboración creativa única, un momento dorado donde el tango fue, ante todo, palabra cantada.
Estos nombres hoy duermen en partituras y discos de pasta, pero su obra sigue viva cada vez que alguien tararea un verso, cada vez que el bandoneón vuelve a contar sus historias. Ellos, junto a Raúl de los Hoyos y Charlo, tejieron la trama sentimental de una generación. Y el tango, gracias a ellos, nunca dejó de ser crónica, poesía y puente entre las almas.
Charlo: una carrera internacional forjada en giras, éxito y supervivencia
La proyección internacional de Charlo comenzó temprano y se expandió a lo largo de décadas, consolidándolo como uno de los artistas argentinos más itinerantes y versátiles de su generación. En 1932 realizó su primer viaje a Uruguay, contratado por la empresa de Max Glücksmann para inaugurar el cine Rex de Montevideo. A partir de entonces, el país vecino se convirtió en un destino recurrente, con presentaciones en el emblemático Teatro Solís y en Radio Sarandí.
Tres años después, en 1935, cruzó fronteras hacia Río de Janeiro, donde actuó en el Casino local y compuso, sobre versos de Cadícamo, el tango “Ave de paso”, además de presentarse en la prestigiosa radio Mayrink Veiga.
Su primera gran gira comenzó en 1938, con un paso exitoso por Chile. Su mánager, José Razzano, le había augurado: “Esta es tu oportunidad, vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar”. La predicción se cumplió. A continuación, llevó su voz a Bolivia, Venezuela, Panamá, Cuba y Estados Unidos. Fue especialmente en La Habana, Caracas y Lima donde su recepción alcanzó niveles apoteósicos, llegando a ser señalado por la crítica como sucesor de Carlos Gardel.
En sucesivas giras amplió aún más su repertorio y su alcance. En Brasil y otros países de América, no solo interpretó tangos, sino también boleros y folclore, adaptándose con naturalidad a diversos públicos.
En 1955, se estableció temporalmente en Lisboa, Portugal. Su espectáculo “Estampas de Hispanoamérica” triunfó en la televisión local y en el Casino Estoril, con presentaciones también en el Hotel Embajador y la famosa boite Bico Dourado. Posteriormente recorrió España, Francia y Bélgica, para finalizar en 1956 con una exitosa visita a Colombia, donde fue aclamado no solo como tanguero, sino como un intérprete universal de ritmos melódicos y tropicales. De esa gira nació uno de sus últimos grandes éxitos: “Tango en Colombia”.
Un episodio al borde de la muerte
En 1945, durante el regreso a Argentina tras tres años de gira, Charlo vivió una experiencia límite. El trimotor en el que viajaba junto a sus tres guitarristas –Olmedo, Arana y Torres– quedó prácticamente sin combustible sobre la frontera entre Brasil y Venezuela. Con solo una hora de autonomía, el piloto se vio forzado a amerizar en el Río Negro, un afluente del Amazonas. Pese a la pérdida total del equipaje, incluidas alhajas y guitarras, todos lograron salir con vida.
Así, entre aplausos y adversidades, la trayectoria de Charlo se construyó sobre los escenarios del mundo, siempre llevando consigo la bandera musical del tango y la capacidad de reinventarse frente a nuevos ritmos y audiencias.
Reconocimientos
Charlo recibió homenajes en Uruguay y Argentina por su legado tanguero
En el marco de la celebración de sus 50 años de trayectoria en el tango, el reconocido artista Charlo fue homenajeado por amigos y colegas en el Teatro Solís, el máximo escenario cultural de Montevideo.
La distinción forma parte de una serie de reconocimientos que ha recibido a lo largo de las décadas.
En 1985, la Fundación Konex lo incluyó entre los cinco mejores compositores de tango de la historia de Argentina, otorgándole el Diploma al Mérito.
Posteriormente, el 29 de junio de 1990, en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires, fue nombrado Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango.
En 2013, al cumplirse 108 años de su nacimiento, se realizó en Puán una jornada denominada “Sin lágrimas”, impulsada por el productor artístico José Valle. El evento incluyó la colocación de una obra de arte fileteada con la imagen del artista –creada por el pintor Pedro Araya–, una conferencia sobre su vida y obra, y un espectáculo musical liderado por la cantante Gaby, conocida como “La voz sensual del tango”.
Ese mismo año, durante el XV Festival y Mundial de Tango de Buenos Aires, se le rindió un nuevo tributo. También se lo recordó en el Tercer Festival Nacional de Tango “Carlos Di Sarli”, en Bahía Blanca, donde se colocó una imagen suya en el café museo histórico de la ciudad.
De este modo, tanto en Uruguay como en Argentina, Charlo continúa siendo celebrado como una figura esencial en la historia del tango.
RAULDELOSHOYOS.COM-SITIO CULTURAL – SIN FINES DE LUCRO
Es fundamental que los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales sean considerados un bien cultural.
La UNESCO ha elaborado recomendaciones para la salvaguardia de estos materiales como parte de la memoria
del mundo. Algunas políticas culturales han permitido tomar cierta conciencia de las pérdidas y cómo poder frenar el deterioro de los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales, sobre todo de aquellos que se encuentran en una irreversible obsolescencia como lo son los soportes analógicos, o los que tienen como soporte el papel. (Ver Textos fundamentales de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial 2003: https://ich.unesco.org/doc/src/2003_Convention_Basic_Texts-_2018_version-SP.pdf) La era digital que nos atraviesa permite disponer de novedosas herramientas que podemos aplicar para atesorar y resguardar todo, con la participación de la comunidad y decisiones políticas en la misma dirección.
Cada tango es una historia
En cada tango un pedazo de historia, un renglón de vida que los músicos, poetas y letristas componen bellamente para trenzar los renglones de tinta virtual y quedar mirándonos en este espejo musical del amor y los actos humanos. Y que no falte nunca el abrazo tanguero.
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Raúl Joaquín de los Hoyos es Patrimonio Cultural de Saladillo (2018) y Ciudadano Distinguido Post Mortem (2019).
En 2023 el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó una ordenanza instituyendo la Distinción Raúl De Los Hoyos a la Trayectoria Musical.
En el 2024, el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó por unanimidad la ordenanza 17/2024, sancionó imponer el nombre “Raúl Joaquín de Los Hoyos” a una calle de la ciudad de Saladillo.-
Luis Perrière, creador y director de www.rauldeloshoyos.com, el sitio cultural dedicado a difundir la importante obra de Don Raúl De Los Hoyos y los valiosos nombres de los creadores que cimentan el patrimonio cultural saladillense, y del Canal Luis Perrière, en YouTube, con más de 490 videos dedicados sustentar las creaciones del pianista. Los sitios son sin fines de lucro, no contienen publicidad, y son sostenidos con recursos propios y ad honorem.




















