¡El Filete Porteño, un orgullo argentino que ahora brilla en el mundo!
Pulso del arte barrial
Fileteado Porteño
Existe en Buenos Aires un arte visual que complementa y enriquece experiencia cultural, de la reina del Plata: el Fileteado Porteño. Que junto a la danza y la música del tango, constituyen una tríada cultural única en la historia de la humanidad. Esta expresión artística, que trasciende la mera decoración para narrar la vida y el alma de la ciudad, ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, sellando así su valor universal.

El Filete Porteño, una icónica expresión artística de Buenos Aires, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La postulación, presentada en 2014 por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, obtuvo su reconocimiento durante la décima reunión del Comité Intergubernamental celebrada en Namibia.
Con esta distinción, el filete se suma al Tango (Música y danza) -inscripto en 2009 en colaboración con Uruguay- y las grabaciones originales de Carlos Gardel, de la colección, de más de 800 discos, del uruguayo Horacio Loriente, en el Registro Internacional de Memoria del Mundo, como una de las manifestaciones culturales argentinas protegidas por la UNESCO. Sin embargo, a diferencia del Tango, esta es la primera vez que una propuesta exclusivamente argentina lograba este reconocimiento. El 16 de diciembre de 2020, el Chamamé (música y danza original del litoral argentino) otro bien cultural argentino, fue Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
Un trabajo colectivo para preservar la identidad
La candidatura, fue el resultado de un proyecto colaborativo entre artistas, fileteadores, investigadores y el equipo del Ministerio de Cultura, integrado por antropólogos, sociólogos y realizadores audiovisuales. A través de talleres, entrevistas, filmaciones y análisis, se documentó la técnica, la simbología y el valor social de este arte urbano, que funciona como un lenguaje visual transmitiendo identidad y tradición.
Este proceso no solo consolidó la postulación ante la UNESCO, sino que también fomentó la reflexión sobre la importancia de salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial como parte de la memoria colectiva.

Video – HISTORIA DEL TANGO «VIEJO RINCÓN» – Celebrando el septenio, 2024 a 2031 (1924 / 1931), del centenario del legado musical tanguero de don Raúl De Los Hoyos «El hijo de la Música», el músico, compositor más importante de la historia de las artes musicales de la ciudad de Saladillo (Buenos Aires, Argentina).
El filete en la Ciudad de Buenos Aires
El filete porteño es un estilo pictórico profundamente arraigado en la identidad de Buenos Aires. Su conexión con la ciudad se refleja en:
Influencia arquitectónica: Sus ornamentos y volutas se inspiran en las molduras y herrerías de la arquitectura francesa que abunda en la capital.
Iconografía cultural: Representa figuras emblemáticas de la cultura porteña y argentina, desde tangueros hasta deportistas.
Música y tradición: Originalmente ligado al tango, hoy también dialoga con la murga, decorando bombos y levitas.
Al ser un oficio tradicional, el filete adapta sus motivos a los gustos populares: desde escudos de clubes de fútbol hasta íconos religiosos y frases del saber colectivo. Aunque la técnica se mantiene, estos elementos evolucionan con el tiempo, reflejando las tendencias de cada época.
Hoy, los barrios que preservan con más fuerza esta práctica son San Telmo, La Boca, Boedo y el Abasto, demostrando que el filete sigue vivo en las calles porteñas.
Breve historia del filete porteño
Nacido a fines del siglo XIX con la gran ola migratoria europea, el filete acompañó la transformación de Buenos Aires en una metrópolis moderna. Sus inicios fueron humildes:
- Primeros soportes: Decoraba carros de caballos, luego camiones y colectivos, siendo muchos fileteadores empleados de carrocerías.
- Transmisión del oficio: Se aprendía en el taller, bajo la relación maestro-aprendiz.
- Declive y reinvención: En los años ’70, su uso en transporte decayó, pero los artistas lo trasladaron a carteles, vidrieras y obras de caballete, manteniendo viva la tradición.
A pesar de los cambios, el filete logró sobrevivir, reinventarse y, finalmente, ser reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial. Hoy, no solo es arte callejero, sino un símbolo de resistencia y evolución.
Un arte hecho por y para los trabajadores
El fileteado nació como un arte popular, solicitado por carreros, camioneros y comerciantes que querían personalizar sus vehículos o negocios con frases en lunfardo, imágenes de la Virgen de Luján o retratos de íconos como Gardel y Evita. Así, el filete se convirtió en un lenguaje visual del mundo obrero, mezclando devoción, humor e identidad en cada trazo. Su carácter de oficio artesanal —transmitido de maestro a aprendiz— lo consolidó como un emblema de la cultura porteña.
El salto a las galerías: cuando el arte popular sorprendió al mundo «culto»
En 1970, en pleno apogeo del filete, los artistas Nicolás Rubió y Esther Barugel lograron llevar este arte callejero a una galería de arte, algo impensado para la época. En su libro —financiado por el Fondo Nacional de las Artes— documentaron la historia del filete y reunieron fotografías que hoy lo convierten en la «Biblia del Filete».
La exposición generó una paradoja, resumida en la frase del maestro Carlos Carboni: «Me asombra que la gente se asombre de lo que hasta ayer no le asombraba».
El filete, hasta entonces invisible para el arte «oficial», empezaba a ser reconocido como expresión cultural.
Declive y resistencia: cómo el filete sobrevivió a su propia «muerte»
En los años 60 y 70, el filete perdió su principal soporte: la prohibición de carros a sangre y la eliminación de filetes en colectivos lo alejaron de las calles. Luego, en los 90, la llegada del plotter de impresión amenazó con extinguir el oficio. Hasta los diarios anunciaron su fin, y Martiniano Arce fue declarado «el último fileteador».
Pero, contra todo pronóstico, el filete resurgió.
Maestros que enseñaron fuera de los talleres: La crisis llevó a los fileteadores a transmitir su arte en clases y talleres, democratizando su aprendizaje.
Resistencia a la globalización: En los 90, muchos jóvenes lo adoptaron como símbolo de identidad local frente a la homogeneización cultural.
El turismo como salvación: Tras la crisis del 2001, el filete se convirtió en un producto artesanal para turistas, revitalizándose en barrios como San Telmo y La Boca.
Hoy: un patrimonio vivo
Lo que alguna vez se dio por desaparecido hoy es Patrimonio de la Humanidad. El filete pasó de decorar carros a ser parte de murales, remeras y obras de arte, demostrando que la tradición no muere, se transforma.
Un arte popular con maestría oculta
El filete porteño es reconocido por su comunidad como un «arte popular» —visible en las calles, transmitido de generación en generación, pero ausente en las academias formales—. Aunque exige destreza técnica y años de aprendizaje, históricamente fue excluido del canon de las bellas artes. Su valor radica en su autenticidad: nació en los talleres y se perfeccionó en el oficio cotidiano.
Técnica y materiales: el arte de lo imposible
El filete combina precisión y fantasía mediante un proceso meticuloso:
- Dibujo inicial: Se traza el diseño en papel, luego transferido al soporte con:
- Espúlvero: Papel perforado para calcar.
- Muñeca: Tela rellena con tiza que marca el contorno.
- Pintura: Se emplean esmaltes sintéticos y yapán (barniz pigmentado).
- Pinceles de pelo de oreja de vaca (4 a 6 cm), ideales para trazos fluidos.
- Estética: barroco popular
El estilo se define por:
- Colores vibrantes y sombras que simulan volumen.
- Composición saturada, donde ningún espacio queda vacío.
- Motivos tradicionales, organizados en un repertorio cerrado pero versátil:
- Ornamentos: Hojas de acanto, espirales, filigranas.
- Estructura: Marcos, llaves divisoria, cintas (a menudo en celeste y blanco).
- Iconografía:
- Ídolos: Gardel, Evita, santos populares (en óvalos), etc.
- Naturaleza: Flores, caballos, pájaros, dragones.
- Letras: Frases en lunfardo, con relieve y decoración interior.
Un lenguaje visual codificado
Cada elemento cumple una función: las volutas guían la mirada, los marcos jerarquizan, y las cintas, como las de la banderas, sellan su identidad nacional. Es un diccionario visual donde lo religioso, lo futbolero y lo tanguero conviven en armonía.
Ironía del destino
Aunque el filete fue ignorado por el arte «culto», hoy es Patrimonio de la Humanidad. Su técnica sigue viva gracias a quienes, sin diplomas pero con maestría, mantienen este legado en talleres y calles.

Un colectivo que se organiza
En 2012, fileteadores y fileteadoras dieron un paso crucial: fundaron una asociación que reúne a maestros, aprendices y entusiastas del oficio. Esta red no solo preserva los saberes técnicos, sino que los reconoce como patrimonio colectivo, fomentando su práctica y transmitiendola a nuevas generaciones.
Más que artistas, una red de significados que recrea una comunidad del filete que trasciende a sus creadores, pues esta incluye:
- Proveedores tradicionales: Como el fabricante de pinceles de pelo de oreja de vaca, herramienta insustituible.
- Clientes históricos y nuevos:
- Transportistas (colectiveros, camioneros) que piden nombres de familiares, escudos de fútbol o frases lunfardas para personalizar sus vehículos.
- Murgueros, que decoran bombos y levitas; milongueros y comerciantes que buscan identidad en sus locales.
- Turistas y coleccionistas, atraídos por su autenticidad.
- Transeúntes: El filete sigue siendo un arte público, visto y reconocido por todos como parte del paisaje cultural.
Un símbolo de prosperidad y pertenencia
Originalmente, el filete en camiones y colectivos era un talismán: se creía que atraía el éxito laboral. Hoy, aunque los soportes cambiaron (de carros a remeras, murales o instrumentos musicales), conserva ese valor afectivo. Cada diseño personalizado, ya sea un retrato de Evita, un santo popular, un negocio, una dirección, una ilustración de un libro, o una frase ingeniosa, refleja la identidad de quien lo encarga.
Resistencia en la era digital
En un mundo de producción masiva, el filete se revaloriza como arte manual y slow. Su técnica ancestral, con esmaltes, pinceles artesanales y trazos único, choca deliberadamente con la estandarización. Por eso, hoy es un emblema de resistencia cultural, especialmente en barrios como:
Abasto, San Telmo y La Boca: Zonas de abastecimiento histórico, donde el filete floreció en carros y almacenes.
Boedo y Pompeya: Territorios tangueros, donde el filete dialoga con el lunfardo y la poesía urbana.
Estos barrios, además, son puntos de encuentro entre lo local y lo global: mientras los porteños ven en el filete un legado, los turistas lo celebran como un arte «auténtico».
De técnica barrial a patrimonio universal
Aunque su corazón late en Buenos Aires (y en su puerto, que le da el apellido «porteño»), el filete ha migrado a otras ciudades argentinas. Sin embargo, su esencia sigue siendo urbana y working class: un arte que nació en las calles, sobre ruedas, y que hoy —entre pinceladas de tradición y modernidad— sigue definiendo lo que significa ser de Buenos Aires.
Los guardianes del oficio
Los fileteadores y fileteadoras son los depositarios de este saber técnico y artístico, transmitiéndolo de generación en generación. Quienes enseñan son referentes indiscutidos, reconocidos tanto por su trayectoria como por la excelencia de su trabajo. Su autoridad no viene de un título académico, sino de años de práctica en talleres y calles, donde perfeccionaron un estilo único.

De maestros a aprendices: una cadena de saberes
El aprendizaje del filete es un rito de pasaje que combina observación, práctica paciente y guía personalizada. No hay programas estandarizados ni diplomas: el dominio se alcanza cuando la comunidad reconoce el talento del aprendiz y comienza a solicitar sus trabajos. Este sistema asegura que:
- Se preserven las técnicas tradicionales (uso de espúlvero, muñeca, esmaltes).
- Cada artista desarrolle su propio estilo dentro del lenguaje visual compartido.
- El oficio se adapte a nuevos soportes y demandas, manteniéndose vivo.
- Mujeres se desempeñen como fileteadoras teniendo su taller: rompiendo moldes
Originalmente, el filete fue un oficio masculino, ligado a talleres de carros y transporte. Los «grandes maestros» de la primera mitad del siglo XX —como Cecilio Pascarella o Miguel Venturo— eran hombres. Sin embargo, en las últimas décadas, las mujeres han ganado espacio como aprendices y profesionales. Algunos fileteadores señalan que su incorporación trajo:
Nuevas sensibilidades estéticas: líneas más delicadas, paletas de color innovadoras.
Temáticas expandidas: reinterpretación de íconos desde miradas de género. Aunque no todos aceptan esta evolución, es innegable que la diversidad enriquece el arte.
Video – Jorge Weber – Perforado y espulvero para traspasar dibujos en fileteado porteño
Un futuro hecho a mano
Hoy, el filete se enseña en talleres comunitarios, ferias barriales y hasta redes sociales. Los jóvenes que lo aprenden no solo buscan un sustento, sino conectarse con una identidad. Así, mientras un fileteador pinta el bombo de una murga, otro decora una guitarra eléctrica o tatúa sus motivos en piel. La técnica sigue siendo la misma, pero su espíritu se renueva.
Para tener en cuenta:
- Las marcas que han integrado el filete en su imagen publicitaria incluyen Restaurante Plaza Mayor, Bar el Federal, Villa del Sur, Coca Cola Argentina, Aeropuertos Argentina 2000, así como las tapas del libro «El libro del fantasma» de Alejandro Dolina.
- El 14 de septiembre se conmemora el Día del Fileteado Porteño, en honor a la primera exposición dedicada a esta técnica en Buenos Aires, la cual tuvo lugar en la Galería Wildenstein en 1970.
- En la Feria de San Telmo (Plaza Dorrego, Barrio de San Telmo, cada domingo se exhiben obras en los puestos a lo largo de la calle. En la misma esta representada la «Asociación de fileteadores», constituída en el año 2013 para difusión de este arte, cuya sede se encuentra en Av. Corrientes Nº 1770.. Esta incluye exposición, comercialización y realización de clases impartidas por artistas, entre otros. Entre sus alumnos y colaboradores, se presenta un notable porcentaje de mujeres.
- El 12 de mayo de 2018, la Embajada argentina en China y la empresa de Gestión de Proyectos Pablo Feldmann y Nadia Hutnik organizó la Primera exposición integral de Fileteado Porteño en China, en la sede del Instituto Cervantes de Beijing.


2013 – Fileteado dedicado a don Osvaldo Pugliese
Esta obra la realizó el destacado fileteador argentino Alfredo Genovese, sobre el piano de cola del cantautor, autor y compositor de pop y rock Alejandro Lerner, con esmalte sintético sobre madera, en el año 2013.
En el blog “El Fileteado Porteño” de Genovese se detalla con claridad y detalle cual es el origen y como se realiza un fileteado. El maestro señala entre otros aspectos las siguientes características: los colores vivos, una alta estilización en sus formas, los contrastes que generan una falsa sensación de volumen, la sobrecarga del espacio disponible, la recurrencia a la simetría, la conceptualización simbólica de elementos, y la utilización de tipografías muy ornamentadas.
Otros fileteados:
- Placa colocada en el edifico que fue sede del Cafe ABC en av. Córdoba y Raúl Scalabrini Ortíz, donde Osvaldo Pugliese estrenó el tango «Recuerdo» en 1924. Esta fue colocada por APORTA (Ateneo Porteño del Tango) en el barrio de Villa Crespo.

- APORTA (Ateneo Porteño del Tango) también coloco una placa realizada por un fileteador en la vivienda donde nació Osvaldo Pugliese en Villa Crespo.

RAULDELOSHOYOS.COM-SITIO CULTURAL – SIN FINES DE LUCRO
Es fundamental que los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales sean considerados un bien cultural.
La UNESCO ha elaborado recomendaciones para la salvaguardia de estos materiales como parte de la memoria
del mundo. Algunas políticas culturales han permitido tomar cierta conciencia de las pérdidas y cómo poder frenar el deterioro de los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales, sobre todo de aquellos que se encuentran en una irreversible obsolescencia como lo son los soportes analógicos, o los que tienen como soporte el papel. (Ver Textos fundamentales de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial 2003: https://ich.unesco.org/doc/src/2003_Convention_Basic_Texts-_2018_version-SP.pdf) La era digital que nos atraviesa permite disponer de novedosas herramientas que podemos aplicar para atesorar y resguardar todo, con la participación de la comunidad y decisiones políticas en la misma dirección.
Cada tango es una historia
En cada tango un pedazo de historia, un renglón de vida que los músicos, poetas y letristas componen bellamente para trenzar los renglones de tinta virtual y quedar mirándonos en este espejo musical del amor y los actos humanos. Y que no falte nunca el abrazo tanguero.
rauldeloshoyos.com es un sitio web NO comercial, por lo que los materiales publicados tienen como único cometido informar sobre la obra de Raúl Joaquín de los Hoyos, conocido artísticamente como Raúl De Los Hoyos, el tango, sus letristas e intérpretes, difundir el Patrimonio Cultural de Saladillo y entretener a toda persona que lee la página.
Raúl Joaquín de los Hoyos es Patrimonio Cultural de Saladillo (2018) y Ciudadano Distinguido Post Mortem (2019).
En 2023 el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó una ordenanza instituyendo la Distinción Raúl De Los Hoyos a la Trayectoria Musical.
En el 2024, el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó por unanimidad la ordenanza 17/2024, sancionó imponer el nombre “Raúl Joaquín de Los Hoyos” a una calle de la ciudad de Saladillo.-
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