DÚO RUIZ-ACUÑA: LA ARMONÍA PERFECTA

Las voces doradas que inmortalizaron «Tus ojos me lo decían»

Dos voces, un sentimiento popular

Raúl De Los Hoyos (1898-1989) – Septenio del Primer Centenario de sus obras (1924-1931 / 2024-2031) – Interpretes de Argentina, América, Europa y Asia han interpretado algunas de sus creaciones. Es uno de los músicos renovadores del tango más importante de la década de 1920.

 

Un estilo de armonía

En el firmamento de los dúos vocalistas que dieron forma y grandeza a la música popular argentina, algunos nombres brillan con luz propia. El de Carlos Gardel y José Razzano es, sin duda, el más célebre y paradigmático. Tras su disolución, el de Agustín Magaldi y Pedro Noda se erigió como un hito de inmensa popularidad. Pero muy cerca de esas cumbres, en un mismo nivel de excelencia y refinamiento, se escuchaba la impecable armonía del Dúo Ruiz-Acuña.

Su registro, de 1926, para el sello Nacional Odeón de la zamba “Tus ojos me lo decían” de Raúl de los Hoyos «El hijo de la música», es un testimonio de esa maestría: una interpretación llena de sutilezas y sentimiento que capturó la esencia de la obra. Tal fue su prestigio que la revista El Canta Claro, en su edición del 19 de abril de 1929, no dudaba en afirmar: «Después que se disgregó el insuperable dúo Gardel-Razzano, lo mejor que queda como dúo intérprete de nuestra sentimental música popular es indiscutiblemente el exquisito Ruiz-Acuña».

Esta introducción busca reivindicar el legado de este dúo extraordinario, que supo traducir con elegancia y profundo sentir la obra de uno de los compositores más cruciales de la época, asegurando que piezas fundamentales como la de De los Hoyos encontraran una interpretación a la altura de su genialidad.

 

 

Historia del dúo Ruiz-Acuña

1924: Se forma el exitoso dúo Ruiz-Acuña. La formación es contratada por Disco Nacional Odeon, actúan en radios y la cadena de cines de Max Glücksmann (propietario de la fonográfica), acompañados por los guitarristas Ismael Gómez y Guillermo Daviz. Se presentan en los principales teatros de la capital y del país: El Nacional, Empire, Paramount y Florida, etc.

 

En la imagen: Sentados, al fondo de izquierda a derecha los guitarristas Ismael Gómez, Guillermo Daviz; al frente, de izquierda a derecha Alberto Acuña y René Ruíz.

 

1931: Se separan y se integran en diferentes dúos Acuña-Díaz y luego Acuña-Maciel, Ruiz-Gallo, Ruiz-Torres y Ruiz-Palorma, actuando por radio.

1934: Reconstituye el dúo Ruiz-Acuña.

Argentina es considerada uno de los países latinoamericanos con mayor variedad musical. Es posible, en consecuencia, hallar un gran repertorio de géneros, en función de la diversidad cultural que la caracteriza.

El repertorio del dúo Ruiz-Acuña abarcó ritmos del Litoral argentino como el chamamé; del centro de la república la chacarera, nacida en Santiago del Estero; zamba, bailecito y vidala del Noroeste argentino (Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca); cueca y tonada de la región de Cuyo; el gato, milonga, triunfo y el estilo pampeano de la provincia de Buenos Aires; el tango porteño; y obras rescatadas por el músico e investigador santiagueño Andrés Avelino Chazarreta (1876-1960) como el «Pala Pala Pulpero».

 

Video – TUS OJOS ME LO DECÍAN – DÚO RUIZ-ACUÑA – 1926

 

 

Infografía – En el Oeste el repertorio del Dúo Ruiz-Acuña de la región de Cuyo ( Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja) la tonada, bailecito y la cueca, del Noroeste (Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy) la zamba y la chacarera, , del este de la Argentina, de la región Pampeana (Buenos Aires, La Pampa) Vals, Milonga, Gato, Triunfo; de la ciudad de Buenos Aires, el tango, y de la región del Litoral argentino la canción correntina y el chamamé.

 

 

 

Alberto Hilarión Acuña (1896-1975)

Nacido en Lomas de Zamora (Buenos Aires) el 21 de octubre de 1896, Alberto Hilarión  Acuña fue un destacado cantante y compositor de música criolla. Falleció en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1975.

Trayectoria Artística

Descubrió su vocación en la adolescencia y comenzó su carrera en un centro criollo de La Plata. Su mayor éxito lo alcanzó en 1924 al formar el legendario dúo Ruiz-Acuña con René Ruiz, considerado uno de los mejores de su tiempo. El dúo fue un fenómeno popular en discos (Nacional Odeon), radios y cines (cadena Max Glücksmann), acompañado por guitarristas como Ismael Gómez. También integró otras formaciones como Acuña-Díaz  (con Fernando Díaz) y Acuña-Maciel (con Enrique Maciel «El negro»)para actuaciones en radios.

 

Segunda grabación de «Zamba de Vargas» por Acuña, esta vez formando dúo con Fernando Díaz. Realizada en una sesión de grabación eléctrica para RCA Victor el 10 de mayo de 1932 (Nº de serie 37211),  a similar nivel  que la primera versión hecha con René Ruiz, realizada el 15 de noviembre de 1928, para germano-argentina Discos Nacional Odeon, grabación eléctrica, matriz 3497, numero de serie 10394.

 

Alberto Hilarión Acuña y Fernando Adalberto Díaz. integraron el dúo Acuña-Díaz que grabó para RCA Víctor. Díaz  fue un cantor y músico pianista nacido en Buenos Aires, en 1905. Cuando integró el dúo con Acuña, ambos fueron escuchados por Francisco Lomuto quien los contrató para su orquesta y con él grabaron siete temas, entre ellos el tango «Muñequita» y la canción pampeana «El aguacero».

 

Legado como compositor

Compuso numerosas obras que se convirtieron en clásicos. El mayor honor para un compositor de la época llegó cuando Carlos Gardel («El morocho del Abasto», «El Zorzal Criollo») grabó seis de sus canciones, entre ellas «La choyana», «Del infierno adelante» y «Colorao colorao» (con letra de Celedonio Flores). A pesar de esto, Acuña aclaró que no tenían una relación cercana con el «Zorzal criollo»».

Otras obras destacadas

Entre su vasta producción se encuentran éxitos como los valses «Temblando» en colaboración con el poeta y escritor nativista Gualberto Gregorio Márquez (Charrúa), una  emblemática pieza que ha sido grabada por una innumerable cantidad de artistas, entre los que se destacan los cantores tangueros Ignacio Corsini, Fernando Soler, Roberto Goyeneche, Rubén Juárez, Francisco Fiorentino, los folcloristas José Larralde (cantor surero), Raly Barrionuevo (de estirpe folclórica santiagueña) y «Noche de tormenta», también grabado por Corsini, «La flor de los payadores», «Botarate» y «El carau», en géneros que abarcan tango, zamba, milonga, chamamé, entre otros.

Reconocimiento

La crítica de la época situaba al dúo Ruiz-Acuña como el sucesor natural y de mayor calidad tras la disolución del legendario Gardel-Razzano, siendo celebrado por la prensa como «exquisito» e «insuperable».

 

Aviso de Disco Nacional Odeón, de Max Glücksmann, en la revista Caras y Carteas en el Nº 1425, del año 1926. En la parte superior del mismo se lee: El disco «NACIONAL reúne entre sus colaboradores a todos los más reputados cultores del canto y de la música argentinos. Seria muy largo enumerar aquí la lista de los autores que tienen comprometida la exclusividad de tu producción con el disco «NACIONAL», pudiendo afirmar que que no falta en ella ninguno de significación; y en cuanto a los intérpretes, he aquí los nombres de los más destacados: Gardel-Razzano, Firpo, Canaro, Fresedo, Maglio (Pacho), Corsini, Yribarren, Raquel Meller, Lomuto, Lola Membrives, Avilés, Ruiz-Acuña, Pardo, Maizani, C. Moreno, Bohr, Gobbi, Ana S. de Cabrera. El disco doble (con grabaciones en ambas caras) de grabaciones eléctricas del Dúo Ruiz-Acuña contiene los temas «Que baile alegre» (Triunfo)  y «Parece que dice no» Tonada), número de serie 14.326, con el acompañamiento de los guitarristas Gómez y Daviz.

 

 

 

René Ruiz (1898-1965)

Nacido en Burrucayú (Tucumán) el 13 de enero de 1898 y fallecido en Buenos Aires el 12 de noviembre de 1965.  Segundo René Leoncio Ruiz (su nombre completo)  fue un cantante, guitarrista y compositor fundamental de la música criolla argentina.

Encuentro fundacional con Gardel

Su vida artística quedó marcada por un episodio legendario. En 1919, siendo un joven de 17 años, cabalgó cuarenta leguas desde Burruyacú hasta Tucumán junto a su primo para conocer a su ídolo, Carlos Gardel, quien se presentaba en el Cine Esmeralda. Gardel, conmovido por la hazaña, los recibió con calidez y nació una amistad duradera. Este encuentro, crucial para su carrera, fue el impulso definitivo que lo trajo a Buenos Aires.

 

Foto original blanco y negro, expuesta en el sitio Fundación Internacional Carlos Gardel – https://fundacioncarlosgardel.org/suceso/gardel-y-razzano-el-duo-mas-famoso-de-la-historia-segunda-parte

 

Trayectoria y Dúos Famosos

En la capital, se consolidó como artista. Su asociación más célebre fue el dúo Ruiz-Acuña (1924) con Alberto Acuña, un número estrella de los discos Nacional y de la cadena de cines Max Glücksmann. También formó los exitosos dúos Ruiz-Gallo, Ruiz-Torres y Ruiz-Palorma y el arpista, compositor paraguayo Félix Pérez Cardozo. Realizó numerosas giras por el interior del país y Montevideo, acompañado por los guitarristas Ismael Gómez y Guillermo Daviz.

 

 

 

 

Legado como compositor

Gardel, quien admiraba su talento, le grabó varias composiciones, consolidando su éxito. Entre sus obras más famosas se encuentran:

Las grabadas por Gardel: la chacarera “La choyana”, el gato “Del infierno adelante” y el gato “Mi suegra no me quiere” (a dúo con Razzano y con Acuña).

Sus famosas milongas camperas: “El desafío”, “Tata no quiere” (con letra de Gualberto Gregorio Márquez «Charrúa») y “Chuzas” (con Enrique Uzal).

Otras obras destacadas: “El Carau” (leyenda de autor anónimo), “Dame el alma que te di”, “El campero” y “El 180”.

Reconocimiento a su talento

Eximio guitarrista, su talento era tal, que el propio Gardel quiso llevarlo a España para que mostrase su arte. El notable músico Cristino Tapia afirmó que en el arte nativo «no tuvo rival como cantor».

Se debe al dúo criollo «Ruiz – Acuña», la primera grabación de música correntina de la historia fonográfica argentina. Registran cerca de 1926 el motivo correntino la «Leyenda del Carau» que llevó como rótulo en el marbete respectivo «Compuesto Correntino» de autor anónimo.

 

 

La trascendencia de una herencia musical

El septenio de las obras (1924-1931) de Raúl de los Hoyos no solo marcó un momento de efervescencia creativa sin igual, sino que también estableció un diálogo artístico fundamental entre compositor e intérpretes. La capacidad de De los Hoyos para capturar el alma popular en sus composiciones encontró su contraparte perfecta en voces e instrumentos que supieron dotarlas de vida perdurable. El Dúo Ruiz-Acuña, junto a otras figuras señeras como la Orquesta Típica Fresedo, Antonio Tanturi, Agustín Magaldi y Carlos Gardel, entre muchos otros, no fueron meros ejecutantes e intérpretes; fueron co-creadores de un legado sonoro que definió una época.

La grabación de “Tus ojos me lo decían” por Ruiz-Acuña, en 1926, es mucho más que un simple registro fonográfico: es un eslabón esencial en la cadena de interpretaciones que aseguraron que la obra de De los Hoyos traspasara el umbral del tiempo. Estos artistas funcionaron como vasos comunicantes entre la genialidad del compositor y el público, impregnando cada nota de una autenticidad que aún hoy resuena.

Al conmemorarse entre 2024 y 2031 el centenario de aquel septenio fundacional, su legado se revela más vigente que nunca. Revisitar estas interpretaciones —desde la intimidad de un dúo de guitarras hasta el arrastre de una orquesta típica— es reencontrarse con la esencia misma de la música argentina. Ellos fueron los primeros mensajeros de una obra que, gracias a su arte, se convirtió en inmortal. Su relevancia yace en haber sido, ni más ni menos, la voz original de un canon que hoy reconocemos como patrimonio cultural invaluable.

 

 

El arte es un puente hacia nuestras raíces e identidad

En un tiempo de influencias culturales múltiples, donde las culturas se mezclan y a veces se diluyen, la música folklórica argentina y el tango emergen como un faro de identidad, un recordatorio de quiénes somos y de dónde venimos. No se trata solo de melodías y ritmos; es la voz de la tierra, el eco del asfalto, el legado de los antepasados y el latido de un pueblo que se niega a perder su esencia.

La música que teje comunidad

El folclore argentino, con sus chacareras, zambas, chamamés, cuecas y milongas, es mucho más que un género musical.  Es un ritual social que une generaciones. En las peñas, festivales y familiares, la música actúa como un imán que atrae a jóvenes y adultos por igual, creando un espacio donde las historias se comparten, las manos se estrechan y los corazones laten al unísono. Es aquí donde se fortalece el tejido social y donde la soledad se disipa frente al sonido de un bombo, una guitarra, un bandoneón, la percusión de los músicos afrodescendientes que llegó hasta Corrientes (Litoral), o un violín.

Un espejo de la diversidad cultural

Cada región de Argentina tiene sus artes, propio sonido, su matiz único que refleja la geografía, la historia y las emociones de su gente. La zamba litoraleña no suena igual que la cuyana; el chamamé respira la humedad de los esteros correntinos, mientras que la baguala parece emerger de la aridez de los valles calchaquíes. Esta diversidad no solo enriquece nuestro acervo cultural, sino que también nos enseña a valorar las diferencias y a encontrar unidad en la pluralidad.

Herramienta de resistencia identitaria

En tiempos donde lo autóctono a veces queda opacado por influencias extranjeras, el folklore se erige como un acto de resistencia. Cantar una vidala, bailar una chacarera o tocar una quena junto a un charango, no son solo expresiones artísticas, son actos políticos que afirman nuestra existencia como pueblo con historia propia. La música tradicional es un recordatorio de que nuestras raíces son profundas y que, a través de ellas, podemos enfrentar los desafíos de la modernidad sin perder el rumbo.

Educación emocional y conexión con la tierra

El folclore nos enseña sobre la vida misma: sus letras hablan de amores, desamores, luchas, esperanzas y duelos. Nos conecta con la naturaleza el río, la montaña, las planicies, el viento y nos devuelve a un tiempo donde lo humano y lo terrenal dialogaban en armonía. Para los jóvenes, especialmente, esta música puede ser un antídoto contra la alienación digital, una invitación a sentir con intensidad y a valorar lo simple y auténtico.

El tango eco del asfalto, el puerto y el cemento

El tango es el gemido del asfalto que late en el puerto, la melodía que nace entre muelles y faroles, donde la flauta, el violín, el piano, el bandoneón convierten el humo y la noche en poesía. Es la memoria de los que llegaron con sueños en maletas, y la voz que une el campo y la ciudad en un abrazo de raíces y acero.

En un mundo donde lo efímero a menudo nubla el sentido, el ser humano busca desesperadamente un lenguaje auténtico: una voz que no solo nombre su realidad, sino que también teja sus sueños. La música, ya sea el grito primal del folclore o el lamento urbano del tango, es ese código compartido que nos permite hilar existencias. No es solo sonido, es cartografía emocional que mapea heridas, esperanzas y memorias. En cada nota late la necesidad imperiosa de decir: «Existimos, sentimos, y aquí está nuestra verdad escrita en ritmos y silencios».

Como conclusión, si el folklore es la voz de la tierra, que habla desde la profunda inmensidad como una letanía, transitada por los pueblos originarios y las corrientes colonizadoras, el tango es el eco del asfalto que resuena en las calles y así uno nace del barro que fecunda la memoria, el otro brota del cemento que grita las verdades de la noche. Juntos, son el latido de un país que canta con dos pulmones: el campo y la ciudad.

Este escrito no solo busca rescatar historias y legados, sino también tender un puente entre generaciones y culturas, recordándonos que la música, folclórica, tanguera, o cualquier expresión auténtica, es un valor intangible que trasciende el tiempo. Ni la modernidad ni el progreso logran opacar su esencia; por el contrario, la reafirman como un lenguaje universal que nos une en la diversidad. Que cada acorde, cada verso y cada silencio nos permitan reconocernos en el otro y celebrar, juntos, la belleza de tener raíces que cantan y alas que que no elevan y llevan hacia el desconocido futuro.

 

RAULDELOSHOYOS.COM-SITIO CULTURAL – SIN  FINES DE LUCRO

Es fundamental  que los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales sean considerados un bien cultural.

La UNESCO ha elaborado recomendaciones para la salvaguardia de estos materiales como parte de la memoria
del mundo. Algunas políticas culturales han permitido tomar cierta conciencia de las pérdidas y cómo poder frenar el deterioro de los archivos sonoros, gráficos y audiovisuales, sobre todo de aquellos que se encuentran en una irreversible obsolescencia como lo son los soportes analógicos, o los que tienen como soporte el papel. (Ver Textos fundamentales de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial 2003: https://ich.unesco.org/doc/src/2003_Convention_Basic_Texts-_2018_version-SP.pdf) La era digital que nos atraviesa permite disponer de novedosas herramientas que podemos aplicar para atesorar y resguardar todo, con la participación de la comunidad y decisiones políticas en la misma dirección.

Cada tango es una historia

En cada tango un pedazo de historia, un renglón de vida que los músicos, poetas y letristas componen bellamente para trenzar los renglones de tinta virtual y quedar mirándonos en este espejo musical del amor y los actos humanos. Y que no falte nunca  el abrazo tanguero.

www.rauldeloshoyos.com es un sitio web NO comercial, por lo que los materiales publicados tienen como único cometido informar sobre la obra de Raúl Joaquín de los Hoyos, conocido artísticamente como Raúl De Los Hoyos, el tango, sus letristas e intérpretes, difundir el Patrimonio Cultural de Saladillo y entretener a toda persona que lee la página.

Raúl Joaquín de los Hoyos es Patrimonio Cultural de Saladillo (2018) y Ciudadano Distinguido Post Mortem (2019).

En 2023 el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó una ordenanza instituyendo la Distinción Raúl De Los Hoyos a la Trayectoria Musical.

En el 2024, el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo sancionó por unanimidad la ordenanza 17/2024, sancionó imponer el nombre “Raúl Joaquín de Los Hoyos” a una calle de la ciudad de Saladillo.-

En el 2025, esta página ha sido Declarada de Interés Municipal por la Municipalidad de Saladillo. Intendente Ing. José Luis Salomón.

Luis Perrière, fundador y director de www.rauldeloshoyos.com, portal de referencia que preserva y difunde el legado de Don Raúl De Los Hoyos y los creadores que forjaron la identidad cultural de Saladillo. También gestiona el Canal Luis Perrière en YouTube, con más de 500 materiales audiovisuales que documentan la obra del reconocido pianista. Ambos proyectos -mantenidos con esfuerzo personal, sin publicidad ni fines de lucro- representan un invaluable aporte a la memoria musical argentina.

 

 

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